sábado, 26 de enero de 2013

Capítulo 8


Después de despedirme de mi madre, me quedé un poco en shock. Tantos años con ella, tanto vivido, ella fue la que me dio la vida. Nunca pensé que me iba a separar tan pronto de mi madre, pero estaba convencida de que era un viaje y que vendría pronto. Me fui a la cama como puede, porque con tantas despedidas no tenía yo el cuerpo como para dormir, pero lo intenté y de tanto llorar me quedé dormida…
A la mañana siguiente, Marta me despierta a gritos…
-       -   ¡CHAR, CHAR! VEN CORRE QUE ESTA SALIENDO POR LA TV, ALGO SOBRE NUESTROS PADRES.- dijo Marta preocupada.
Yo como no estaba del todo despierta no me di cuenta de lo que me dijo, pero decidí levantarme para ver qué pasaba, vi algo que me dejo aún más en shock de lo que podía estar en mi vida…
-          Un avión con destino Ámsterdam, ayer tuvo un accidente al despegar. El vuelo se llamaba 39-322, hubieron 5 muertos y 50 heridos. Los servicios de la compañía aérea da el pésame a las familias afectadas y piden disculpas a todos los demás. En nuestra página web daremos más datos.-dijo la presentadora del telediario de la mañana.
Como yo no sabía lo que pasaba, se lo pregunté a Marta: 
-¿Y qué pasa?
-        -  ¿Cómo que, qué pasa? ¿No sabes que tu madre y nuestros padres se iban a Ámsterdam en ese vuelo. – dijo mientras cogía el portátil.
-         - ¿Cómo que mi madre cogía ese vuelo? Y me entero ahora, que puede que estén muertos o vivos, Marta. – dije mientras localizábamos la página web.
Estuvimos viendo la página web y vimos los nombres de los fallecidos y de los heridos. Por suerte, nuestras madres habían sobrevivido. Pero, por desgracia, el padre de Marta era uno de los cinco fallecidos.
-         -  ¡¿Por qué?! ¿Por qué siempre soy la que tengo que sufrir? ¿Por qué siempre me pasa lo malo a mí? No lo entiendo, yo no le hecho nada a nadie para que el destino me lo page así. – dijo Marta mientras lloraba.
-          - Ya. Lo siento mucho, Marta. Yo sé que a tu padre le tenías mucho cariño como él a ti. –dije mientras se me soltaba una lágrima a mi también.
-          - Ya, ya sé que me tenía cariño. Pero, ¿ahora qué? Ahora esta muerto, mi padre muerto. Ya no hay cariño que pueda curar eso. Ya no lo voy a ver jamás, ¿entiendes? – dijo mientras no deja de llorar.
-          - Lo entiendo, de verdad. Ya no hay cosa en el mundo, que pueda curar tu dolor, y se que eso va a ser difícil para ti. Pero ahora lo que no puedes hacer, -dije mientras me secaba las lágrimas, es estar llorando en casa encerrada todo el rato, tienes que salir y vamos a salir ahora, al hospital. A encontrar a tu madre, y ver como está, ¿entendido? Tu padre lo hubiese querido así.
Marta me contestó sin decir palabras, se encerró en su habitación y cogió la ropa para ir. 
Cuando volvió a salir ya estaba preparada así:

Y yo también estaba arreglada: 

Después me fui a la cocina y me hice un sándwich rápido y le pregunté a Marta que si quería algo.
-        -   ¿Quieres algo para desayunar? ¿Te preparo a ti también un sándwich como el mío? –dije.
-        -   No, gracias Char pero ahora lo último que se me viene a la cabeza es comer. – dijo triste.
-        -  Ya, pero tienes que comer algo, no tienes que estar sin comer. –dije.
-        -  Ya, pero es que ahora no quiero, ahora lo único que quiero es ir al hospital donde esta mi madre. – dijo un poco ofendida.
-        -  Vale, vale. Ahora vamos – dije yo terminando de hacerme el sándwich.
Salimos de casa un poco apuradas por Marta, porque quería llegar allí lo más antes posible. Como Marta tenía carnet de conducir y como no tenía coche decidimos ir a por el de mi madre al garaje. Nos montamos en el coche y nos fuimos pitando.
Después de 1 hora y 15 minutos, llegamos allí, preguntamos en recepción por las habitaciones en las que estaban nuestros padres. Y fuimos corriendo hacia el ascensor.
Sin querer nos chocamos con un chico…
-         - Huy, perdona. Te hemos hecho daño. – le dije al chico mientras le ofrecía la mano, ya que el chico se había caído al suelo. Marta me empujó para un lado, antes de que el chico me cogiera la mano. El chico cogió la mano de Marta y le dijo:
-        -  Muchas gracias. Me llamo Christopher pero todo el mundo me llama Chris. – dijo el chico.
-       -   De nada. Yo me llamo Marta y mi amiga se llama Charlotte, para los amigos Char. – dijo Marta mientras reía.
Era la primera vez que veía reír a Marta, desde que se enteró que había fallecido su padre.
-        - Encantada. – le dije al chico mientras sonreí.
-         - ¡El ascensor no está para hablar, está para subir y bajar plantas! – dijo una señora gruñona.
-         - Lo sentimos, perdónenos. – dije yo como siempre disculpándome.
Pulse el botón de la 3 planta. Marta y el chico se miraban todo el rato sonriendo.