Yo tuve una pesadilla y me desvelé. Me dirigí para la cocina
a por un vaso de agua y vi que la luz estaba encendida. Entonces decidí llamar
a Marta, porque pensaba que había alguien robando o algo.
-
¡MARTA, MARTA! – dije en voz baja mientras te la
empujaba para que se despertase.
-
¿Qué quieres, Char? Tengo muchísimo sueño y no
tengo muchas ganas de hablar aho… - la tapé la boca porque estaba hablando en voz
alta y no quería que nos escuchase el ladrón.
Marta, creo que hay alguien
robando en la cocina, esta la luz encendida. – dije mientras seguía con la mano
en su boca. La destapé la boca y me dijo:
-
¿Qué hora
es? – dijo Marta preocupándose.
-
Son las 5 de la mañana, pero ¿a qué viene eso?
Vamos tenemos que ir a la cocina a mirar si hay alguien. – dije alterada.
-
Creo que ya sé quién es… - se levantó, me cogió de
la mano y me llevó a la cocina.
-
¿Pero qué haces, loca? Si es un ladrón nos puede
matar o secuestrar, tengo mucho miedo.
Deberíamos de avisar a mi madre.
Cuando terminé la frase, ya estaba en la cocina. La luz esta
vez estaba apagada, pero había una sombra asomándose la ventana que daba al
patio, la vimos porque justamente debajo había una farola de la calle que
alumbraba la ventana. Esa sombra estaba fumando y sentada en uno de los
taburetes de la cocina.
-
Marta, tengo mucho miedo. Yo no me acerco a esa
cosa, ni en broma. Ven, llamemos a mi madre – dije asustada mientras tiraba del
brazo de Marta.
-
No, cállate. Que no pasa nada. – dijo tranquila
mientras seguía tirando de mi brazo.
En ese momento, lo único que se me ocurrió para defendernos
fue encender la luz y así hacer ver a Marta que es un ladrón. La encendí y vi
que era mi madre.
-
Pero chicas, ¿qué hacéis aquí no deberías de
estar durmiendo? Son sólo las cinco de la mañana, venga iros a dormir. – dijo mi
madre.
-
¡Has visto como no pasaba nada! – dijo Marta.
Yo en ese momento no entendí nada, que hacía aquí mi madre
tan temprano, ¿ no se iba a ir por la tarde?
-
¿Pero mamá qué haces tú aquí? ¿No te ibas a ir
por la tarde? – dije.
-
No, si os dije esta mañana que me iba a ir por
la mañana a las 06:30. – dijo mi madre.
-
Pues yo eso no lo oí. – dije extrañada.
-
Si, si que nos lo dijo, nada más que tú no te
enteraste. – dijo Marta.
-
Pues me habéis dado un buen susto, me creía que
eras un ladrón, mamá. – dije por fin aliviada.
-
¿Yo? ¿Un ladrón? No, hombre tampoco creo que sea
tan mala, como para robar en mi propia casa – dijo mientras se reía.
Marta también se río, al final a mí
también me salió una carcajada.
-
Bueno, chicas ahora iros a dormir, que es muy
temprano. – dijo mi madre.
-
Bueno, hasta mañana. – dijo Marta mientras me
cogía de la mano.
-
No, espera. Yo me quedo aquí un rato, a despedir
a mi madre. – dije.
-
Vale, bueno, adiós. – dijo Marta mientras se dirigía a su cuarto.
Mi madre y yo nos quedamos hablando un buen rato, la ayudé
con las maletas. Y me quedé hasta que se fue. Me dio muchísima pena, porque nunca
me había dejado una temporada sola en casa con una amiga y sé que la iba a
echar muchísimo de menos.
-
Bueno, hija ya es hora de irme. Cuida bien de la
casa y de Marta. No dejes que nadie te quite esa sonrisa, que tú vales mucho. Y
si te enrollas con alguno, ten cuidado y siempre con precaución y elije bien.
Te quiero mucho y te voy a echar muchísimo de menos. – dijo mi madre mientras me daba un gran abrazo.
-
Si no te preocupes, me cuidaré yo, de la casa y
de Marta también. No te preocupes que con esas cosas tengo cuidado y por lo de
los chicos no te preocupes que siempre haré lo que me dicte el corazón. Te
quiero y yo también te voy a echar de menos, eres la mejor. – dije mientras la
abrazaba.
Mi madre se fue por la puerta mientras me
tiraba un beso, yo se lo devolví. Pero por ultimo me dijo una frase:
-
Haz siempre lo que te dicte el corazón y no te
olvides de que siempre estaré en tu corazón.
– dijo.
Esa frase es la que hizo que se me
escapase una lagrima, mientras se alejaba a lo lejos. Sé que la volvería a ver,
estaría convencida…
No hay comentarios:
Publicar un comentario